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Datos Sobre los Cánceres Ginecológicos

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Los cánceres ginecológicos afectan al aparato reproductor femenino, incluidos la vulva, la vagina, el cuello uterino, el útero, las trompas de Falopio y los ovarios. Según la Sociedad Americana del Cáncer, cada año se diagnostican cánceres ginecológicos a unas 109.000 mujeres en Estados Unidos, de los que el cáncer de útero y el de cuello uterino representan unos 75.050 casos. Los cribados regulares, como las pruebas de Papanicolaou, permiten detectar precozmente cambios precancerosos en el cuello uterino y la vagina.

Enfoques de Tratamiento

El tratamiento de los cánceres ginecológicos depende de varios factores, como el tipo de cáncer, el estadio, la localización y el estado general de salud de la paciente. Un equipo multidisciplinar -compuesto por un oncólogo radioterapeuta, un oncólogo ginecólogo y, en algunos casos, un oncólogo médico- colabora para desarrollar un plan de tratamiento personalizado. El tratamiento puede incluir radioterapia, cirugía, quimioterapia o una combinación de éstas.

Radioterapia

La radioterapia pretende erradicar las células cancerosas, controlar el crecimiento del tumor o aliviar síntomas como el dolor y la hemorragia. Funciona dañando el ADN de las células cancerosas, lo que provoca su muerte y posterior eliminación por el organismo. Aunque las células sanas también pueden verse afectadas, poseen una mayor capacidad de reparación que las células cancerosas.

Tipos de Radioterapia:

  1. Radioterapia de haz externo (RHE): Este método administra radiación desde una fuente externa, dirigida a la zona cancerosa. El tratamiento suele realizarse cinco días a la semana durante cinco o seis semanas. Se realiza una sesión de planificación, conocida como simulación de TC, para trazar la zona de tratamiento mediante técnicas de imagen como TC, PET/TC o RM. Pueden aplicarse pequeños tatuajes en la piel para garantizar un posicionamiento preciso durante cada sesión. Técnicas avanzadas como la Radioterapia Conformada Tridimensional (3D-CRT) y la Radioterapia de Intensidad Modulada (IMRT) permiten dirigir el tratamiento con precisión al tumor, minimizando la exposición de los tejidos sanos circundantes. La radioterapia con protones (PBT) es otra forma de EBRT que puede reducir la exposición a la radiación de los tejidos sanos.
  2. Radioterapia interna (braquiterapia): Esta técnica consiste en colocar fuentes radiactivas directamente en la zona del tumor o cerca de ella, lo que permite administrar una dosis de radiación más alta al cáncer sin afectar al tejido sano circundante. La braquiterapia se utiliza habitualmente para los cánceres ginecológicos y puede administrarse sola o junto con la EBRT. El material radiactivo suele colocarse temporalmente en el interior del cuerpo. Hay dos tipos principales:
    • Braquiterapia de alta tasa de dosis (HDR): Suministra una dosis más alta de radiación durante un periodo más corto; suele utilizarse para tratar el cáncer de cuello uterino y, en algunos casos, el cáncer de útero en estadio inicial. El tratamiento suele consistir en tres a seis sesiones, administradas una o dos veces por semana.
    • Braquiterapia de baja tasa de dosis (LDR): Consiste en una dosis continua y más baja de radiación durante un periodo más prolongado.

Autocuidados Durante el Tratamiento

Mantener la salud general durante la radioterapia es crucial. Se aconseja a los pacientes que:

  • Sigue las orientaciones médicas: Sigue todas las instrucciones proporcionadas por los profesionales sanitarios.
  • Mantén una dieta equilibrada: Consulta a un dietista para obtener asesoramiento nutricional personalizado.
  • Mantente hidratado: Consume diariamente los líquidos adecuados.
  • Comunícate abiertamente: Haz preguntas y expresa tus preocupaciones al equipo médico.
  • Realiza actividad física: Incorpora ejercicios diarios según las recomendaciones.
  • Revisar la medicación: Informa al oncólogo radioterapeuta de todos los medicamentos, vitaminas o suplementos que estés tomando para asegurarte de que son seguros durante el tratamiento.
  • Protege la piel: Cuida la piel de la zona de tratamiento evitando la exposición al sol, las temperaturas extremas y utilizando lociones o pomadas aprobadas.

Posibles Efectos Secundarios

Los efectos secundarios varían según la zona de tratamiento y el tipo de radiación. Algunos pacientes pueden experimentar efectos secundarios mínimos o ninguno y pueden mantener sus rutinas habituales. Los efectos secundarios comunes a corto plazo de la radiación pélvica incluyen fatiga, irritación de la piel, aumento de las deposiciones, urgencia o molestias urinarias, distensión abdominal, náuseas y reducción del recuento de células sanguíneas. Los efectos a largo plazo pueden implicar cambios en los hábitos intestinales o vesicales, estrechamiento vaginal y molestias durante las relaciones sexuales debido a la sequedad vaginal y la reducción de la flexibilidad. Es esencial comentar cualquier efecto secundario con el equipo sanitario, ya que intervenciones como medicamentos, dilatadores vaginales e hidratantes pueden ayudar a controlar estos problemas.

Apoyo y Recursos

Completar el tratamiento y la recuperación puede ser un reto. Establecer una red de apoyo de amigos, familiares o grupos de apoyo antes y durante el tratamiento puede proporcionar ayuda emocional y práctica. Si se necesita apoyo adicional, los pacientes deben informar a sus profesionales sanitarios.

Nuestro Equipo de Oncología Radioterápica

La Dra. O’Connor y el Dr. Montes son radiooncólogos experimentados especializados en el tratamiento del cáncer mediante radioterapia. El equipo multidisciplinar incluye radioterapeutas, físicos, dosimetristas, enfermeras oncológicas, auxiliares médicos, una enfermera oncológica navegadora y especialistas en nutrición certificados, todos ellos dedicados a proporcionar una atención integral.

Para más información o para concertar una consulta, ponte en contacto con nuestro despacho.

Sociedad Americana de Oncología Radioterápica, 2020.