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Los cánceres ginecológicos afectan al aparato reproductor femenino, incluidos la vulva, la vagina, el cuello uterino, el útero, las trompas de Falopio y los ovarios. Según la Sociedad Americana del Cáncer, cada año se diagnostican cánceres ginecológicos a unas 109.000 mujeres en Estados Unidos, de los que el cáncer de útero y el de cuello uterino representan unos 75.050 casos. Los cribados regulares, como las pruebas de Papanicolaou, permiten detectar precozmente cambios precancerosos en el cuello uterino y la vagina.
El tratamiento de los cánceres ginecológicos depende de varios factores, como el tipo de cáncer, el estadio, la localización y el estado general de salud de la paciente. Un equipo multidisciplinar -compuesto por un oncólogo radioterapeuta, un oncólogo ginecólogo y, en algunos casos, un oncólogo médico- colabora para desarrollar un plan de tratamiento personalizado. El tratamiento puede incluir radioterapia, cirugía, quimioterapia o una combinación de éstas.
La radioterapia pretende erradicar las células cancerosas, controlar el crecimiento del tumor o aliviar síntomas como el dolor y la hemorragia. Funciona dañando el ADN de las células cancerosas, lo que provoca su muerte y posterior eliminación por el organismo. Aunque las células sanas también pueden verse afectadas, poseen una mayor capacidad de reparación que las células cancerosas.
Tipos de Radioterapia:
Mantener la salud general durante la radioterapia es crucial. Se aconseja a los pacientes que:
Los efectos secundarios varían según la zona de tratamiento y el tipo de radiación. Algunos pacientes pueden experimentar efectos secundarios mínimos o ninguno y pueden mantener sus rutinas habituales. Los efectos secundarios comunes a corto plazo de la radiación pélvica incluyen fatiga, irritación de la piel, aumento de las deposiciones, urgencia o molestias urinarias, distensión abdominal, náuseas y reducción del recuento de células sanguíneas. Los efectos a largo plazo pueden implicar cambios en los hábitos intestinales o vesicales, estrechamiento vaginal y molestias durante las relaciones sexuales debido a la sequedad vaginal y la reducción de la flexibilidad. Es esencial comentar cualquier efecto secundario con el equipo sanitario, ya que intervenciones como medicamentos, dilatadores vaginales e hidratantes pueden ayudar a controlar estos problemas.
Completar el tratamiento y la recuperación puede ser un reto. Establecer una red de apoyo de amigos, familiares o grupos de apoyo antes y durante el tratamiento puede proporcionar ayuda emocional y práctica. Si se necesita apoyo adicional, los pacientes deben informar a sus profesionales sanitarios.
La Dra. O’Connor y el Dr. Montes son radiooncólogos experimentados especializados en el tratamiento del cáncer mediante radioterapia. El equipo multidisciplinar incluye radioterapeutas, físicos, dosimetristas, enfermeras oncológicas, auxiliares médicos, una enfermera oncológica navegadora y especialistas en nutrición certificados, todos ellos dedicados a proporcionar una atención integral.
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Sociedad Americana de Oncología Radioterápica, 2020.