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El cáncer de mama es el cáncer más frecuente entre las mujeres estadounidenses, con aproximadamente 300.000 nuevos casos diagnosticados anualmente, tanto en mujeres como en hombres. Alrededor del 20% de estos casos son no invasivos, conocidos como carcinoma ductal in situ (CDIS). La detección y el tratamiento precoces han mejorado significativamente el pronóstico de las pacientes con cáncer de mama.
Tras un diagnóstico de cáncer de mama, es esencial discutir las estrategias de tratamiento con tu equipo sanitario. Los planes de tratamiento se personalizan en función del estadio del cáncer, su localización y los factores individuales de cada paciente. Entre las modalidades de tratamiento habituales se incluyen:
Radioterapia: Este tratamiento utiliza rayos de alta energía para atacar y destruir las células cancerosas que puedan quedar después de la cirugía, reduciendo así la probabilidad de recidiva. La radiación puede dirigirse a la mama, la pared torácica y, a veces, los ganglios linfáticos.
Cirugía: A menudo el enfoque inicial para el cáncer de mama localizado, la cirugía tiene como objetivo extirpar el tumor. En algunos casos, se administra quimioterapia preoperatoria para reducir el tamaño del tumor, lo que permite una cirugía menos extensa. Los tratamientos posquirúrgicos pueden incluir quimioterapia o radioterapia para reducir el riesgo de recidiva en la mama, la pared torácica o los ganglios linfáticos.
Tumorectomía (mastectomía parcial): Esta cirugía conservadora de la mama consiste en extirpar el tejido canceroso junto con un margen de tejido sano. Suele ir seguida de radioterapia para eliminar cualquier célula cancerosa restante.
Mastectomía: Este procedimiento implica la extirpación de toda la mama. La reconstrucción mamaria puede realizarse a menudo simultáneamente o en un momento posterior. En situaciones concretas, puede recomendarse radioterapia tras la mastectomía.
Biopsia de ganglios linfáticos: Dependiendo de los factores de riesgo individuales, puede realizarse una biopsia de los ganglios linfáticos cercanos durante la cirugía para evaluar la presencia de células cancerosas. Si se detecta cáncer en los ganglios linfáticos, puede aconsejarse su extirpación.
Tanto la mastectomía como la terapia conservadora de la mama (tumorectomía seguida de radiación) son eficaces en el tratamiento del cáncer de mama. Consulta con tu oncólogo radioterapeuta para conocer las ventajas y los riesgos asociados a cada opción.
Terapia médica: A menudo se prescriben medicamentos, como quimioterapia, terapia hormonal o terapias dirigidas, para mejorar los índices de curación y evitar que se desarrollen nuevos cánceres de mama. Un oncólogo médico determinará los medicamentos más adecuados en función de tu caso concreto.
Tras una tumorectomía, suele administrarse radioterapia a toda la mama y, si es necesario, a las zonas de ganglios linfáticos adyacentes. Los tratamientos se administran mediante un acelerador lineal, que emite rayos X especializados e indoloros. Cada sesión es breve, pero la preparación precisa puede requerir entre 15 y 30 minutos. Normalmente, los tratamientos se realizan cinco días a la semana, de lunes a viernes, durante un periodo que oscila entre una y siete semanas, dependiendo de los resultados quirúrgicos.
Antes de iniciar el tratamiento, se realiza una sesión de planificación (simulación de TC) para trazar el mapa de la zona de tratamiento. Esto puede implicar un TAC y la colocación de pequeñas marcas o tatuajes en la piel para garantizar un posicionamiento preciso durante cada sesión. Aunque suelen utilizarse rayos X de alta energía (fotones), en algunos casos pueden emplearse electrones o protones.
Estudios recientes han indicado que, para el cáncer de mama en estadio inicial, los ciclos más cortos de radioterapia de toda la mama con dosis diarias ligeramente superiores pueden ser tan eficaces como los ciclos tradicionales más largos. Habla con tu oncólogo radioterapeuta sobre si una duración más corta del tratamiento es adecuada para ti.
Para los cánceres de mama izquierdos, pueden emplearse técnicas respiratorias específicas durante el tratamiento para minimizar la exposición del corazón a la radiación.
Las investigaciones sugieren que, para determinadas pacientes, puede ser eficaz dirigirse sólo a la parte de la mama donde estaba localizado el tumor, en lugar de a toda la mama, durante un periodo de tiempo más corto. La PBI puede administrarse de dos maneras:
Consulta a tu oncólogo radioterapeuta para determinar si la PBI es adecuada para tu situación.
Tras una mastectomía, puede recomendarse radioterapia para la pared torácica y los ganglios linfáticos cercanos, independientemente de si se ha realizado reconstrucción. Los factores que influyen en esta decisión son el tamaño del tumor, la afectación de los ganglios linfáticos y la presencia de células cancerosas cerca de los márgenes quirúrgicos. Si estás pensando en la reconstrucción, habla con tu cirujano y tu oncólogo radioterapeuta sobre cómo puede influir en el proceso la radiación posterior a la mastectomía.
Para los cánceres de mama izquierdos, pueden utilizarse técnicas de respiración durante el tratamiento para reducir la exposición del corazón.
Mantener tu bienestar durante la radioterapia es crucial. Ten en cuenta lo siguiente:
Afrontar el estrés de un diagnóstico y un tratamiento de cáncer puede ser todo un reto. Participar en grupos de apoyo y apoyarse en amigos y familiares puede proporcionar una ayuda valiosa. Consulta a tu equipo sanitario para obtener información sobre los recursos de apoyo disponibles.
La radioterapia para el cáncer de mama puede producir efectos secundarios, que generalmente son temporales y remiten una vez concluido el tratamiento. Los efectos secundarios más frecuentes durante el tratamiento son
Muchos de estos efectos secundarios pueden controlarse con medicamentos adecuados. Es importante que informes a tu profesional sanitario de cualquier molestia para que pueda ofrecerte intervenciones adecuadas.
En algunos casos, pueden aparecer efectos secundarios meses o años después del tratamiento. Estos pueden incluir:
Varios factores influyen en la probabilidad de estos efectos secundarios. Habla con tu oncólogo radioterapeuta para conocer tus riesgos específicos y desarrollar estrategias para controlar los posibles efectos secundarios.
Si tienes preguntas sobre tu diagnóstico, las opciones de tratamiento o los efectos secundarios, ponte en contacto con nuestra consulta para programar una consulta con uno de nuestros oncólogos radioterapeutas.
La Dra. O’Connor y el Dr. Montes son oncólogos radioterapeutas especializados en el tratamiento del cáncer mediante radioterapia. Nuestro equipo multidisciplinar incluye radioterapeutas, físicos, dosimetristas, enfermeras de oncología radioterápica, auxiliares médicos, una enfermera oncóloga navegadora y especialistas en nutrición certificados, todos ellos dedicados a proporcionar una atención integral.